Arte militar cubano, Guerra de los Diez Años e Ignacio Agramonte

Ricardo Muñoz Gutiérrez

El proceso de surgimiento del arte militar cubano se produjo en los primeros años de la Guerra de los Diez Años y tuvo diferentes etapas que en tiempo dependieron de las regiones en que se combatía.

La primera etapa se caracterizó porque la iniciativa estuvo en las fuerzas independentistas debido a la sorpresa con el alzamiento y por las victoriosas acciones iniciales del Ejército Libertador los españoles pasaron a la defensa estratégica hasta que la llegada de refuerzos les permitiera lograr el equilibrio y después tomar la iniciativa.

Se pusieron en práctica corrientes del arte militar universal y de importantes jefes militares como Napoleón, copiaron de los españoles, aplicaron las experiencias guerrilleras de los dominicanos y las regulares de los norteamericanos, crearon e improvisaron, organizaron y practicaron la exploración en ocasiones y en otras no, hubo tendencias a la autodefensa armada local y aislada, realizaron defensas de posiciones acondicionadas, fueron atacadas ciudades y poblados de día sin artillería y advirtiendo antes a la guarnición y hubo incursiones nocturnas, creyeron en la palabra del enemigo, respetaron la propiedad privada y se incendiaron ingenios, potreros y alzaron dotaciones de esclavos, prohibieron la molienda en ingenios y permitieron estas a cambio de contribuciones.

Desde el punto de vista ingeniero hubo posiciones fortificadas, con emboscadas de hostigamiento, contención y aniquilamiento; destruyeron tramos de vías férreas y líneas del telégrafo como seguridad; hubo intentos de organizar una logística centralizada y se crearon las prefecturas. Hubo secuestros de buques e intentos de armarlos en corso y el empleo de cargas al machete. Se destacaron los jefes que observaron los principios del arte militar y los adecuaron al tipo de guerra que se libraba en Cuba y sucumbieron aquellos que los desconocían o negaban su adecuación.

En la segunda etapa, llamada de definición del arte militar cubano, la iniciativa estratégica y táctica en manos de los españoles obligó a los cubanos a luchar por la supervivencia hasta equilibrar la situación y posteriormente comenzar a inclinarla a su favor mediante la depuración de concepciones, pretensiones desmesuradas, formas, procedimientos, métodos ajenos a nuestras realidades e inoperantes y de la mayor parte de aquellos criterios y puntos de vista ineficaces en el tipo de guerra que el Ejército Libertador en desventaja estratégica y táctica se veía obligado a librar. La supervivencia fue el contenido fundamental ante la superioridad española.

La tercera etapa, de desarrollo, se extiende hasta el final de la guerra y se caracteriza por la aparición de acciones combativas de gran envergadura y victoriosas para los mambises, la preparación y conducción de una operación estratégica como la invasión a Las Villas, y de varias campañas exitosas realizadas de forma simultánea. En este periodo la iniciativa estratégica y táctica perteneció a los cubanos y se consagraron numerosos jefes como brillantes tácticos y hasta estrategas, lo que manifiesta la existencia de un arte militar sólido y seguro de sí mismo que no fue derrotado en el campo de combate.

El surgimiento el arte militar cubano, determinado por los hombres y los medios a su alcance, muy inferiores a los que disponía el enemigo, condicionado por el medio físico-geográfico y la situación higiénico epidemiológica evidenció el inagotable ingenio de los patriotas que, como decía Céspedes, todo menos la infamia lo encontraban bueno para enfrentar a los españoles.

Cualquier análisis del surgimiento del arte militar cubano nos conduciría a destacar los siguientes rasgos:

-Las tácticas de la guerra irregular como la búsqueda y el logro del factor sorpresa, la retirada oportunas de las fuerzas después de logrado el objetivo de provocar el desgaste del enemigo.

-El aprovechamiento de las características del terreno.

-La utilización de la simulación una situación como una fortificación o trinchera y encubrir otra desde donde se producirá la acción principal, realizar un movimiento de tropas en una dirección y con otras o la misma en rápido movimiento atacar fuerzas enemigas menores o simular una retirada para provocar la persecución y emplear entonces más fuerzas para rechazar y atacar a los perseguidores.

-La concentración y desconcentración de fuerzas teniendo en cuenta las operaciones del enemigo y un orden combativo flexible de manera que facilite moverse de forma oculta o, rápida, la sorpresa y la rapidez de la retirada.

-La retirada oportuna y en ocasiones dejar solo las fuerzas necesarias para continuar hostigando al enemigo y no dejarlo descansar o moverse libremente por las necesarias medidas de seguridad que debe tomar.

-Actualmente se entiende como construcción militar al sistema de medidas económicas, sociopolíticas y propiamente militares que lleva a cabo el Estado para elevar su poderío militar. Uno de los más trascendentes, originales y eficaces procedimientos fueron las prefecturas mambisas que tuvieron su origen en el Decreto de Organización Administrativa emitido por el Comité Revolucionario de Camagüey el 8 de enero de 1869 y del cual uno de los firmantes fue Ignacio Agramonte.

-El ejemplo personal de los jefes.

-La importancia del orden reglamentario y de la disciplina; del cuidado del armamento, el ahorro de municiones, la atención al caballo, la flora medicinal, la frugalidad en la alimentación y otros mil secretos del guerrillero que pasan inadvertidos para el soldado regular.

Cuando Ignacio reasume el mando de la División del Camagüey en enero de 1871 evidencia su maduración como militar por sus aptitudes, conocimiento y dotes de mando que va perfeccionando día tras días; las tácticas de la guerra irregular como la búsqueda y el logro del factor sorpresa, la retirada oportuna de las fuerzas después de logrado el objetivo de provocar el desgaste del enemigo, el aprovechamiento de las características del terreno, rápido movimiento para atacar fuerzas enemigas menores, estratagema de simular una retirada para provocar la persecución y emplear entonces más fuerzas para rechazar y atacar a los perseguidores, concentración y desconcentración de las fuerzas teniendo en cuenta las operaciones del enemigo y un orden combativo flexible de manera que facilite moverse de forma oculta.

Cañón de cuero

Comprendió Agramonte, en las condiciones de desventaja logística que combatía el Ejército Libertador la necesidad de autoabastecerse aprovechando el ingenio criollo y las posibilidades que les brindaba la naturaleza; dirigió la creación y organización de fábricas o talleres, donde se elaboraba o reparaba los efectos que necesitaban las fuerzas insurrectas incluyendo una pólvora que se fabricaba con guano de murciélago, una lejía que se obtenía de las ceniza del árbol conocido como jobo, carbón de cedro y azufre. Estos talleres se asentaron en su mayoría en la zona de Najasa y Sierra de Cubitas, donde existían tupidos montes capaces de brindar protección contra cualquier ataque sorpresivo de las fuerzas españolas sin tener necesidad de emplear numerosa custodia.

Sin embargo hay tres elementos del arte militar cubano que todos identifican plenamente con El Mayor. El primero, la caballería camagüeyana, su capacidad y orden combativo según la correlación de fuerzas; se concentraba cuando el enemigo dividía sus fuerzas para aniquilarlas o cuando los españoles operaban con concentración de fuerzas entonces como si fuese una guerra de guerrillas, con pocos jinetes hostiliza constantemente al enemigo y con rápidos movimiento de un lugar a otro lo desconcertaba impidiéndole conocer el lugar exacto donde se encontraba la fuerza insurrecta.

Otro fue el orden y la disciplina que logró de sus oficiales y soldados, reconocido por el General Máximo Gómez cuando escribió que las fuerzas de la División de Camagüey que había dejado Agramonte eran las mejores por su disciplina del Ejército Libertador; por último, pero no mensos importante que todo lo demás, su liderazgo por su valor, genio militar y ejemplo personal. Junto al celo por el cumplimiento del deber de sus hombres se caracterizó por el logro de un especial respeto hacia ellos; en ello influyó mucho sus muestras de responsabilidad con la vida de ellos. Como olvidar la anécdota de cuando escaseaba el alimento y su indicación para compartir una guayaba.

Estas cualidades de Agramonte —que fueron consolidándose durante los años de 1871 y 1872— hicieron que progresivamente mejorara la situación militar bajo su mando, y las fuerzas mambisas del Camagüey pasara de la defensiva a la ofensiva.

Fuente: Centro de Estudios Militares de las FAR: Historia Militar de Cuba. Primera Parte (1510-1898). Tomo 2 (1868.1898). Ediciones Verde Olivo, La Habana, 2004.

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