Cisneros, modelo de masón

Pocos saben que al morir Gaspar Betancourt Cisneros “El Lugareño” tres hermanos masones depositaron en su féretro, expuesto en la iglesia Parroquial Mayor de Puerto Príncipe, una bandera cubana y un acta de independencia del alzamiento de Joaquín de Agüero en San Francisco de Jucaral.

Eso masones que desafiaron con tal acto al poder colonial no eran otros que Salvador Cisneros Betancourt, Rafael Rodríguez y Eduardo Agramonte Piña. Fue así que por primera vez la enseña nacional descendió con un masón cubano al encuentro del Gran Arquitecto del Universo, un acto casi fundacional de la futura logia Tínima 16, la que tanto hijos aportó a la Guerra de Independencia.

Así fue la introducción de modelo masónico que fue el Marqués de Santa Lucía, una intervención especial muy aplaudida entre el centenar de oyentes del salón del Centro de Eventos Santa Cecilia por la novedad del tema. Su protagonista fue doctor Gaspar Barreto Argilagos, médico camagüeyano orador y maestro de la venerable logia Camagüey, la única centenaria y patrimonial en la ciudad de mismo nombre. Por la venas de este señor corre sangre mambisa y patriota, tanto por ser su abuelo un alto oficial mambí, como por descender de los ilustres médicos Argilagos Güinferrer, la rama materna de Amalia Simoni.

Gaspar Barreto

Y así, con las palabras de Barreto los historiadores recordaron la importancia de ciertas logias en la creación de la bandera nacional (cuyo significado se enseña de manera incorrecta en las escuelas, como si esconder su génesis masónica demeritara, cuando en realidad aporta mucho) y en las conspiraciones de la guerra del 68 bajo el Gran Oriente Cubano y las Antillas (GOCA).

De esa logia Tínima 16 que dirigía Salvador Cisneros salieron 72 de los 76 camagüeyanos sublevados en Las Clavellinas, aunque como bien advirtió el orador otros hermanos masones ya estaba sobre las armas ese mismo día, al participar el 4 de noviembre de 1868 Augusto Arango y Bernabé Varona “Bembeta” en la toma del poblado de Guáimaro. Esa logia de Cisneros casi pereció en la guerra: aportó cinco generales y 69 mártires.

He aquí los ideales de libertad, pero no meramente la libertad individual, sino de esa libertad derivada del eticismo de la revolución francesa, como dijera Cisneros “enseñar a un pueblo esclavo a vivir libre en un país laico”.

Barreto relató al auditorio cómo cuando el hombre que le regaló a Puerto Príncipe su parque urbano Casino Campestre se fue a la manigua lo hizo con su calesero; también de cómo su escolta e inseparable compañero, Gabino de Quesada, era negro, y fue de los caídos en el rescate del brigadier Sanguily, un humilde hombre que a pesar del color de su piel fue enterrado en el panteón de los Marqueses de Santa Lucía. Pocos hubieran tenido ese gesto, pero la propio iniciación masónica educa en que todos los hombres son iguales, solo los diferencia el mérito y el demérito.

Un momento especial fue la muestra del el mallete usado en la venerable logia masónica Tínima 16 por los maestros Salvador Cisneros Betancourt y por Juan Torres Lasquetti (primer historiador de la ciudad, responsable de la preservación de la pieza).

La donación sucedió en sesión solemne en la Respetable Logia Camagüey el 20 de marzo de 1925 luego de otra entrega solemne de la logia Hijos de Hiram, Victoria de las Tunas, el día 16.

Y otra vez destacó el eticismo del Marqués cuando el doctor Yoel Cordoví, vicepresidente de la Unión de Historiadores de Cuba, recalcó en la importancia de la masonería en el proceso cubano, en el error de juzgar a Cisneros desde posiciones criticistas, pro cespedistas a pesar del tiempo, cuando él mismo encarnó la evolución de las personalidades del siglo XIX. Otros sí cometieron graves errores, aunque Salvador demostró su firmeza en la Constitución del Cerro, en su elocuente y feroz “Voto particular contra la Enmienda Platt”. Denigrar o apologetizar no conlleva a la ciencia histórica, hay otros ejemplos como Enrique José Varona, quien pasó incluso por autonomista, fue fundador del Partido Revoluciona, vaciló en la República y luego fue líder ideológico de la juventud en la Revolución del 30. Hay que separar opciones políticas de las ideologías.

Yoel Cordoví

Debemos ver, enfatizó Cordoví, a la masonería como una escuela, en la radicalización de los ideales de libertad colectiva emanados de la trilogía francesa, junto a la igualdad y a la fraternidad: “Definitivamente los mejores paso para comprender a Cisneros se dan en Camagüey con este evento de la Unhic.”

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