¿Cuándo olvidamos a Cisneros?

Parece increíble que el primer acto público de homenaje a Salvador Cisneros Betancourt de los últimos diez años se diera este 28 de febrero de 2019 en el Casino Campestre. El centenario de su natalicio pasó sin penas ni glorias, y ahora al menos la Unión de Historiadores de Cuba logró que hasta las principales autoridades políticas y gubernamentales de Camagüey volvieran los ojos a uno de sus más ilustres hijos.

Así calificó la máster Elda Cento Gómez, premio nacional de Historia, a los esfuerzos del evento científico “Cuba sobre todo”, dedicado al Marqués de Santa Lucía.

Elda Cento

¿Cuándo Camagüey comenzó a olvidar a Cisneros? Languideció su figura al extremo de que en la enseñanza escolar es considerado Juan Gualberto Gómez el más destacado antiplattista, y sin regionalismo alguno es imposible leer a Cisneros y no darse cuenta de que fue él, y no su colega matancero el que más fuertes palabras lanzó en el Senado con su “Voto particular…”

¿Qué hicieron los camagüeyanos para recordar a Cisneros en su centenario? Entonces los culpables son los de Fuenteovejuna.

Lo más exacto para entender el manejo historiográfico de este patriota, en opinión de Elda Cento, esté en la frase del doctor Yoel Cordoví al expresar que se le maneja de manera conflictual, con inconexos episodios como podrían ser sus discrepancias con Céspedes, lo acaecido en la acción militar de La Zanja y sus opiniones sobre Maceo, pero es la misma personalidad que renunció al Gobierno para mantener la unidad ante la sedición de Vicente García, el mismo que perdió a toda su familia y su riqueza, que dirigió los levantamientos oficiales de los camagüeyanos tanto en 1868 como en 1895, que se rehusó a firmar la constitución de 1900, que luchó contra la postulación de Estrada Palma y se mantuvo firme contra la Enmienda Platt y todos los males de la República cuando otros, también mambises, no lo hicieron, cuando algunos anexionistas decían “yo no tumbo caña, que la tumbe el viento”. Por eso hay que tener respeto a la observancia, dijo Cento. Diciendo no, no demostramos, demostramos una idea con ejemplos, por eso las fotografías del cortejo de Cisneros son el mejor ejemplo.

Tributo de Cisneros a Céspedes.

Y allí se ve la figura del anciano, depositando flores ante la maltratada tumba de Céspedes, de quien dijo siempre debía ser considerado como el primero. Y ese era el hombre con quien discrepaba.

El anciano octogenario que no se perdía una sesión del Senado, por eso con su muerte en La Habana las fotografía muestran a todo el pueblo agolpado, a la guardia de honor del ejército, a una multitud de sombrero de jipijapa sin espacio para los corceles de la carroza fúnebre.

A la llegada de su cuerpo a la estación de Camagüey el panorama no fue diferente desde allí hasta la plaza de Cristo. República, Comercio, la Plaza de la Merced, el Parque Agramonte y el propio camposanto estuvieron repletos de público de todas las edades para despedir al Marques. Hasta en el techo de la iglesia del Cristo la fotos dejan ver a las personas. Cento aseguró fue día de luto, hasta el teatro Principal encortinó de negro.

Mortal ningún titulo te asombre, polvo eres y al polvo volverás”, dice el cenotafio de Cisneros, en un panteón de mármol ya en estos tiempos desvencijado, que nunca tuvo el lujo que podría pensarse del Marqués. Otros burgueses erigieron capillas, mientras Salvador reposó como uno más.

Un hombre así no merece ser olvidado por su pueblo.

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