Remembranzas de la Asamblea de Guáimaro

Por Ricardo Muñoz Gutiérrez

La ocupación de Bayamo por los cubanos devino, entre otras cosas, en la constitución de un gobierno reconocido por la autoridad religiosa de la ciudad, encabezado por Carlos Manuel de Céspedes y Castillo como Capitán General, lo cual fue acatado posteriormente por los otros revolucionarios orientales; la ulterior incorporación formal de Camagüey, el 4 de noviembre, y la creación allí del Comité Revolucionario puso en el entablado dos autoridades políticas regionales con un solo objetivo, alcanzar la independencia mediante la lucha armada, pero con criterios diferentes sobre la forma y los métodos de conducir el movimiento independentista.

Céspedes consideraba que lo prioritario era hacer la guerra, mientras que los camagüeyanos —representados por Ignacio Agramonte— temerosos de un mando central con amplios poderes, eran partidarios de organizar la república desde los inicios de la contienda.

A principios de febrero de 1869 se levantó en armas Las Villas con su Junta Revolucionaria y el día 26 los camagüeyanos disolvieron su Comité y crearon la Asamblea de Representantes del Centro. Para esta fecha coexistían en el campo insurrecto tres gobiernos, el de Céspedes, la Asamblea de Representantes del Centro y la Junta Revolucionaria de Las Villas. Cada uno de estos gobiernos, ejercía el poder independiente y tomaba las medidas que consideraban necesarias para la conducción de la guerra, lo cual no favorecía al desarrollo de las operaciones bélicas ni de la representatividad de la Revolución en el exterior. Además de esta disparidad, las críticas mutuas entorpecían la unidad.

Orientales y camagüeyanos habían dado algunos pasos en busca de un entendimiento; una primera reunión efectuada en diciembre de 1868 en el poblado de Guáimaro, entre Céspedes y Agramonte no tuvo mejores resultados porque la aspiración a un estado democrático al que aspiraban los camagüeyanos era contrario al régimen dictatorial del bayamés, al que aspiraban los orientales para que los demás acatasen al gobierno constituido sin otros nuevos como era la aspiración del Camagüey.

La labor del camagüeyano Ignacio Mora de la Pera, posteriores encuentros entre las dos regiones, contactos con los villareños a fines de marzo y la situación bélica lograron la comprensión mutua y allanaron el camino a una Asamblea Constituyente y a la creación de un estado revolucionario único.

El lugar escogido para efectuar la reunión de las tres regiones en armas fue el poblado Guáimaro; liberado desde el 4 de noviembre de 1868 y distante de las ciudades de Camagüey y de Victoria de Las Tunas, en manos de los españoles. El enclave garantizaba la seguridad necesaria. La concentración de los principales dirigentes independentista en el poblado y la realización de la Asamblea Constituyente es uno de los momentos más importantes de la historia de la nación cubana.

A principios de abril las diferencias fundamentales estaban zanjadas, como puede comprenderse de la brevedad de las discusiones para encargar la redacción del proyecto de Constitución y su posterior aprobación. El 10 de abril, a las 10.00 am. se constituyó la Asamblea, fue electo presidente de la misma Carlos Manuel de Céspedes como el delegado de más edad y prestigio; como secretarios Ignacio Agramonte y Antonio Zambrana, habanero que integraba la delegación del Camagüey.

Le siguió la discusión para la aprobación de lo que se ha llamado “bases para la transición política”. Incluía el acuerdo para determinar el número de representantes por regiones; Céspedes defendía que se hiciera por el número de habitantes —Camagüey tenía menos del 30 % que Oriente— y Zambrana clamaba por igual número por departamento en que estaba dividida la Isla. Céspedes cedió y el acuerdo fue unánime.

Seguidamente se tomaron otros siete acuerdos importantes para el funcionamiento de la Asamblea Constituyente y se encargó a Agramonte y a Zambrana la redacción del proyecto; con este, concluyó la sesión.

A las 4.00 pm. se inició la sesión de la tarde. Céspedes explicó el objetivo y se dio lectura al proyecto de Constitución, aprobado en su conjunto para pasar a su discusión por artículos.

Los primeros siete artículos fueron aprobados por unanimidad; el séptimo, dedicado al nombramiento de los cargos de Presidente de la República, General en Jefe del Ejército y Presidente de la Cámara y otros empleados generó discusión y una enmienda de Céspedes que fue aprobada por unanimidad.

Los artículos 9º al 12º fueron aprobados por unanimidad después de rechazarse una enmienda. A los artículos del 13º al 15º se le propusieron enmiendas, pero fueron rechazadas y aprobados en su forma original. El 16º fue aprobado sin discusión y al decimoséptimo Céspedes propuso dos enmiendas que fueron aprobadas después de una larga discusión.

Seguidamente fueron aprobados por unanimidad los artículos del 18º al 20º y al 21º. Céspedes le propuso una enmienda que limitaba el poder del futuro presidente y fue acogida con general aplauso; demostración clara de que se tenía consenso en quien iba a ser elegido.

Escena de la película El Mayor, próxima a estrenarse, donde la Asamblea ocupa un espacio importante.

Los restantes artículos fueron aprobados y se incluyó uno más para llegar a veintinueve. Con ello finalizó la sesión, Cuba tenía entonces una Constitución —aprobada y promulgada en los campos de Cuba Libre— que establecía la división tripartita de poderes: el Ejecutivo representado por el Presidente de la República, Legislativo por la Cámara de Representantes y el Poder Judicial independiente de los anteriores.

El artículo 24, que declaraba a todos los habitantes de la República libres, dejaba oficialmente extinguida la esclavitud en los territorios dominados por las fuerzas insurrectas. También se consideró la obligación de todos los ciudadanos de servir con las armas en el Ejército Libertador y el respeto a las libertades de culto, imprenta, reunión pacífica y otros que se consideraban derechos inalienables del pueblo.

La tercera y última sesión de la Asamblea Constituyente comenzó el dia 11 a la 1.00 pm. con una solicitud de modificación al orden en que se mencionaban los estados en que se dividía la Isla que fue aprobada. Lo más importante fue el largo debate sobre la bandera de la República: la de Bayamo enarbolada por Céspedes en Demajagua y la de Narciso López que usaban los camagüeyano (con el nombre de “la de Joaquín de Agüero”) y villareños (con el nombre de “la de Isidoro Armenteros”). Al decidirse por la que es hoy nuestra enseña se acordó que la bandera de Yara fuera colocada en el Salón de la Cámara y se considerara parte integrante del tesoro de la República.

Esa misma tarde se constituyó la Cámara de Representante, el órgano supremo de la Revolución, que entre sus obligaciones debía elegir al Presidente de la República y al General en Jefe del Ejército que fueron Carlos Manuel de Céspedes y Manuel de Quesada Loynaz respectivamente.

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